Poema 20 - Pablo Neruda

de Natalia Baena Cruces  •  En Literatura

Pablo Neruda nació en julio de 1904 en Parral, una ciudad en el centro de Chile. Al concluir sus estudios en el liceo en 1921, se trasladó a Santiago para estudiar la carrera de profesor de francés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Para entonces, Pablo Neruda, seudónimo que adoptó en lugar de su verdadero nombre (Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto), ya llevaba años componiendo versos.


En 1922 empezó a escribir en la revista Claridad y un año después editó Crepusculario, su primer libro de poemas. Al poco tiempo se publicó su conocido Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924).


Neruda comenzó su larga carrera diplomática en 1927 como cónsul en Birmania. Posteriormente ejerció el mismo puesto en países como Sri Lanka, Singapur y en 1934 España. La vida cultural de Neruda en Barcelona así como en Madrid fue ciertamente intensa, llegando a conocer a miembros de la Generación del 27 como Luis Cernuda o Miguel Hernández (A Lorca lo había conocido anteriormente en Buenos Aires). Con el sangriento estallido de la Guerra Civil española en 1936, el poeta se marchó a París. Una década después, ya establecido en Chile, fue nombrado senador de la República por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. Las cosas no tardaron en complicarse para Neruda debido a su posición ideológica con respecto a la situación política de su país, lo cual hizo que se tuviera que ocultar, viéndose finalmente obligado a salir de Chile en 1949. En esos años de persecución se publicó otra de sus grandes obras, Canto general. Su destierro finalizó en 1952, año en el que regresó a su país, aunque seguiría viajando a Europa dominado por su alma de viajero incansable.


En 1971 Neruda recibió el Premio Nobel de Literatura y dos años más tarde, en el mismo mes de 1973 en que Pinochet dio su famoso golpe de estado en Chile, el admirado poeta falleció en la capital del país. Su funeral estuvo marcado por la tensión causada por la trágica situación política que se vivía en ese periodo en su país natal.


Uno de los poemas más conocidos y recitados de Veinte poemas de amor y una canción desesperada es el Poema 20 que se puede leer a continuación.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Para disfrutar de tu experiencia aún más, escucha el poema de Neruda recitado: