Historia del español - II

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La evolución del castellano, siguiendo la cronología del artículo anterior, adquiere claras dimensiones geográficas en el siglo XV. Recordemos que la labor de los Reyes Católicos fue fundamental al fomentarse durante su reinado la unificación política, religiosa, económica y también lingüística de las distintas regiones españolas posteriores a la Reconquista.


Con la toma de Granada en 1492, la unificación de la península llega a un punto culminante a partir del cual cambia en esencia la historia de España. Centrándonos en el aspecto de la lengua, no olvidemos que el castellano se había convertido en la lengua oficial del reino con la unión de las dos coronas, la de Castilla y la de Aragón.



El español, ya lengua de prestigio, fue ganando terreno frente a otras lenguas peninsulares, como el gallego o el aragonés. Aunque el latín continuara siendo la lengua propia de la cultura, el español era la lengua hablada por la sociedad en general, por la gente del pueblo, y este fenómeno no hizo sino ir a más con el paso del tiempo. A la muerte de Isabel en 1504, la unidad del reino pasa por ciertos periodos de inestabilidad hasta que su nieto Carlos I ocupa el trono en 1516. Con este monarca, el castellano se reafirma como lengua de cultura y va más allá de la geografía peninsular, difundiéndose por el resto de territorios entonces pertenecientes a la corona española.


Así pues, con la expansión del Imperio español, se extiende el uso del idioma, concretamente gracias a los virreinatos de Nueva España, del Perú, de Nueva Granada, de Río de la Plata, así como a la colonia filipina, Guam, las Islas Marianas y las Carolinas. Las lenguas nativas, sobre las que el español tuvo un impacto evidente, también tuvieron una clara influencia en este idioma, concretamente gracias a la adopción de vocablos originarios de estos territorios. En el siglo XVI la evolución lingüística del castellano pasa por un periodo conocido como "grado máximo de universalidad del idioma". Es la época de los grandes clásicos de la literatura castellana: San Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Cervantes, Lope de Vega, Góngora o Quevedo.



Ya en el siglo XVIII, en concreto en 1713, se funda la Real Academia Española, cuya constitución fue aprobada por Felipe V al año siguiente. Su nacimiento fue fruto de la iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco (Marqués de Villena) junto a un grupo de ilustrados afines a la idea. El principal objetivo de la Academia desde su fundación fue "trabajar al servicio de la lengua española", debiendo adaptarse a través de los años a las necesidades de los hablantes. Con sede en Madrid, su lema actual es Limpia, fija y da esplendor. Tanto esta como las otras veintitrés academias de la lengua, que se corresponden con los diferentes países en los que se habla español, constituyen la Asociación de Academias de la Lengua española (ASALE).


En la actualidad, el español es hablado por más de quinientos millones de personas en todo el mundo, siendo la segunda lengua de comunicación más utilizada después del inglés.